Los Heterófobos por Osvaldo Montalvo.

Los Heterófobos. 

Como toca, en la adolescencia yo era comunista. Por lo menos era lo que yo decía, y me lo creía. Intentaba despreciar la riqueza material -aunque a veces me cuestionaba si no era envidia- y trataba de ver a todo el mundo como fundamentalmente igual. Empecé, pues, con lo primero, lo que ven los ojos. Vestir mal, francamente mal, debía ser una buena señal.

Llegué a que me dijeran "el plomero" en el colegio pues siempre iba con camisetas blancas manchadas de óxido cuando eran tendidas a secar. Y pantalones kakis, de mala calidad. Así es como debía ser.

La cosa continuó en México, donde tenía cualquier cantidad de pares, pares con más experiencia. Con mayor inteligencia, cultura y gracia que la que yo nunca soñé. La forma debía continuar: pelo largo, camisa de lona bordada por los indios. Jeans sucios, esto es, exactamente sucios. Y guaraches (chacletas de las que hacen los indios). Ah!, cómo pasarlo por alto? Un morral (un bulto que se cuelga del hombro), también tejido por los indios. Y fumar "Delicados", tabaco negro sin filtro. Debía ser suficiente para negar la moda burguesa... Hasta que me di cuenta de mi propia moda.


Hay convicciones que son tan gratificantes que nos resulta difícil entender que otro pueda creer en cuestión alternativa. Si lo hace, dice que lo hace pero es broma. ¿Cómo alguien puede no creer en dios si dios lo es todo? Es broma, no es cierto. No le ha llegado el momento. ¿Cómo es posible que alguien no sea homosexual? No hombre, es cuestión de tiempo, no se ha liberado.

Los "alternativos" siempre piensan que los demás son simplemente subdesarrollados, no ha llegado su momento. Pero ya vendrá. ¿Cómo no ser "liberal"? ¿O "progresista"? En suma, ¿cómo ser genuinamente diferente a mí, si yo soy la medida de la virtud? No es cuestión de derecho, el derecho lo tiene todo el mundo, sino quedar convencido, cómodo, satisfecho, con la conciencia de que el otro es y piensa diferente. No pasa nada, tranquilo.

Es como esos sistemas matemáticos que no tienen solución. Y vuelven loco a más de uno porque en el fondo no aceptan que no tiene solución. Las diferencias existen, siempre han existido, siempre serán. Y no hay que angustiarse por ello. Simplemente acepte. Nada más. No rechace al otro porque no niega lo que Ud. niega.

Por Osvaldo Montalvo.

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