La consultora.
Hace un tiempo -un tiempito más o menos largo- que vi un documental sobre el trabajo infantil donde una "consultora" -una de esas almas blancas, buenas y solidarias que pueblan las ONGs- "descubrió" un niño como de siete u ocho años trabajando recogiendo cartones. Luego de hablar largamente sobre la injusticia de que ese niño anduviera trabajando, las condiciones de su trabajo, etc., etc., indignada casi hasta el llanto, la consultora le dice:
- Vamos, que te llevo a la escuela.
Y el niño le responde con total tranquilidad:
- No, es que si yo no trabajo mi mamá y mis tres hermanos no tienen con qué comer.
- Vamos, que te llevo a la escuela.
Y el niño le responde con total tranquilidad:
- No, es que si yo no trabajo mi mamá y mis tres hermanos no tienen con qué comer.
Es decir, hay almas que andan tratando de juntar la mayor cantidad de cielo-puntos sin el menor sentido común ni atisbo de realidad. Lo mismo sucede, por ejemplo, con la prostitución, o la violencia común en la juventud. Piensan que es cuestión moral, de guía espiritual o santidad. ¿Qué hace un joven de catorce años en un medio violento y hostil, sin educación, sin recursos, sin dirección? Sujeto a todas las presiones del medio. ¿Superar todas las vicisitudes e imponerse a su destino? Es más, nuestra consultora es incapaz de comparar las causas de lo que ve con su propia vida personal.
Entonces nuestros consultores humanistas odian a los Vicini porque explotan a los haitianos y aman a Pepín.... QUE NO LE DA EMPLEO A UN SOLO HAITIANO. Vaya inteligencia!!! Cuando hablan de las condiciones de trabajo se llenan la boca de buenas intenciones y pontifican sobre la justicia laboral. Por supuesto, nuestro consultor TAMPOCO LE DA TRABAJO A LOS HAITIANOS. Hablan de condiciones de trabajo, horarios, seguridad social, vacaciones, escuelas, salarios mínimos. PERO NUESTRO CONSULTOR SIGUE SIN DARLE TRABAJO A LOS HAITIANOS.
Es más, entre ellos hay muchos economistas, y no ven: a) la conexión entre el salario pagado y el precio de mercado del producto final, por decir, entre el salario a los haitianos y el precio del azúcar en el mercado internacional. Mucho menos b) la conexión entre el poder de mercado del país donante a su ONG y los precios de mercado de los productos del país huésped de la ONG. Por ejemplo -es sólo un ejemplo-: a qué precios se tendría que vender el azúcar para garantizar un salario mínimo aceptable con un mark up también aceptable para el colono? EUA puede hacer ese ejercicio fácilmente y garantizar ese precio.
El otro día vi otro documental donde se demuestra que Africa no necesita ayuda económica sino que le dejen desarrollar su economía. ¿Es que no hace sentido que para dar ayuda se necesita a un jodido? Y, como somos buenos, para dar ayuda y sacar lo mejor de nosotros, necesitamos fabricar muchos jodidos. El otro día un pariente se ofendió conmigo porque le demostré la conexión que hay entre la guerra en Irak y la beca que él recibió de los EUA. Este tipo de conexiones nuestros brillantes académicos no la ven por la razón simple de que no les convienen. Manchan su espíritu. Como no ven que Pepín -el salvador de los haitianos- vende pintura y aires acondicionados que compran... los constructores explotadores de haitianos.
El principio es simple: la culpa es del otro!
Entonces, para no extenderme más, una recomendación a mis amigos profundamente solidarios y haitianófilos (de hecho, ellos adoran ofrecer recomendaciones. Que me permitan una.) Mañana mismo ofrezca un empleo ejecutivo al primer haitiano que le pase por el frente. Un paquete bueno, digno, justo. Empiece por hacer lo que usted le pide a los otros que hagan. Y no joda tanto, que harta la paciencia.
Por Osvaldo Montalvo.
Comentarios