¿SAN RAFAEL, LA ESTRELLETA O ELÍAS PIÑA? Por Federico Cabrera

¿SAN RAFAEL, LA ESTRELLETA O ELÍAS PIÑA?

Por Federico Cabrera 

Yo nací en una provincia que en 80 años que tiene de existencia institucional, ya va por el tercer nombre. Por supuesto, yo aspiro a que el nombre actual, que no podía ser más certero, sea definitivo;  perenne...
Mi provincia natal fue creada a finales de 1942 con el nombre de San Rafael, en honor al santo patrón del gobernante que la creó: Rafael Leónidas Trujillo Molina.
A raíz de la muerte de Trujillo, le cambiaron el nombre por el de Estrelleta, en recuerdo de una célebre batalla ocurrida en la zona durante la primera fase de nuestra guerra de independencia.
Pero poco tiempo después, a la provincia Estrelleta le fue dado el nombre de Elías Piña, en honor a un coronel nativo de mi mismo campito natal (sección Puello, de Comendador) que se destacó grandemente durante la guerra de independencia y murió combatiendo con denuedo a los haitianos en un ataque temerario a una poderosa fortaleza militar que estaba ubicada en las cercanías de la ciudad de Bánica.
En el marco de su “Programa de Dominicación Fronteriza”, el régimen de Trujillo también le sustituyó su nombre tradicional a varias comunidades de la provincia Elías Piña.
Según se alegó en esa ocasión, el objetivo de esos cambios bruscos e inconsultos era eliminar todos los nombres de origen africano, francés o haitiano, y sustituirlos por otros de procedencia hispana.
Otro objetivo que primó en esa “novedosa” iniciativa gubernamental lo fue el interés de honrar a los forjadores de la nación dominicana y, de esa manera, sentar las bases para afianzar la dominicanidad en una región que estaba fuertemente influenciada por la cultura haitiana.

INICIO DE LOS CAMBIOS

Todo comenzó el 29 de noviembre del año 1930, cuando, por iniciativa del incipiente gobierno de Rafael Leónidas Trujillo Molina, y en virtud de la Ley número 30, se le asignó el nombre de Villa Elías Piña a la común de Santa Teresa de Comendador. 
Según se argumentó en esa ocasión, se trataba de una iniciativa cuyo único interés era honrar al glorioso coronel Elías Piña, un prócer independentista que para entonces comenzaba a ser resucitado, luego de casi un siglo de inexplicable anonimato.
Doce años después, específicamente el 16 de septiembre de 1942, Villa Elías Piña fue elevada a la categoría de provincia, mediante la Ley número 83, publicada en la Gaceta Oficial número 5801, del día 19 de ese mismo mes.
Inicialmente, la nueva provincia quedó integrada por los municipios Comendador y Bánica, y se le puso el nombre de San Rafael, “dado para vincular la nueva demarcación territorial, ahora y en el futuro, al recuerdo de su esclarecido autor, el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina”, según se indica en la ley que crea esa jurisdicción.
Al respecto, el destacado periodista e investigador Daniel Johnson Benoit, en uno de sus trabajos periodísticos, afirma que “varias de las provincias erigidas por el tirano Trujillo resaltaron su megalomanía al llevar su nombre o el de alguno de sus familiares. Sin contar los tramos carreteros, los parajes, villas y campos que también fueron bautizados con los nombres de algunos de los Trujillo”.
“Igual sucedió con calles, avenidas, paseos, edificios públicos, parques, escuelas y hospitales, que recibieron la identidad del “Benefactor de la Patria”, o de sus parientes cercanos aún en vida”, agrega el referido profesional de la comunicación, en el trabajo ya citado.
De su lado, el investigador Welnel Darío Feliz, autor del libro “Historia de los cambios de nombres de pueblos en República Dominicana”, afirma que “Detrás de la medida (de ponerle a la provincia el nombre San Rafael), existía una política de exclusión racial que se extendía por toda la frontera, con la que se pretendió provocar un conflicto de lo hispano-africano con exaltación de nombres de criollos que prefirieron servir a los intereses de España antes que a los de la patria”.
“Las fronteras se hallaban prácticamente bajo el dominio espiritual y político de Haití”, señala, de su lado, el desaparecido político y escritor Joaquín Balaguer, en su libro “La Isla al revés: Haití y el destino dominicano”, indica.

OTROS CAMBIOS DE NOMBRE EN LA PROVINCIA ELÍAS PIÑA

Otro de los lugares de Elías Piña que sufrió cambio de nombre lo fue la comunidad de Los Cercadillos, a la que mediante la Ley número 83, del 16 de septiembre de 1942, publicada en la Gaceta Oficial numero 5801, del 19 del mismo mes y año, le fue adjudicado el nombre de Pedro Santana, en honor al tristemente célebre y controvertido general del mismo nombre, nativo de la vecina comunidad haitiana de Hincha, que se destacó durante la guerra de independencia. Pedro Santana es uno de los municipios de la provincia Elías Piña.
Mediante la misma ley, le fue dado el nombre de Río Limpio a la comunidad que para  entonces se llamaba “Rabinzal”. Ubicado en la vertiente noroeste de la Cordillera Central, en el extremo Norte de la provincia Elías Piña, Río Limpio es un distrito municipal adscrito al municipio Pedro Santana y que se destaca por su enorme potencial eco-turístico.
La comunidad que ahora se llama Aniceto Martínez, en el municipio de Hondo Valle, antes se llamaba “Sobacón”, pero ese término fue cambiado mediante la ley 83, del 16 de septiembre de 1942, publicada en la Gaceta Oficial numero 5801, del 19 del mismo mes y año. El nombre oficial actual honra a un general independentista nativo de San Cristóbal que se llamaba Aniceto Martínez, el cual durante muchos años estuvo guerreando por aquella zona.

EL CASO ESPECIAL DE GUAROA

Antiguamente, lo que ahora es la sección Guaroa, del municipio de Bánica, se llamaba “Veladero del Artibonito”. (La razón de ese nombre la expondremos en otro trabajo).
Sin embargo, el nombre (Veladero del Artibonito) fue sustituido por Guaroa en virtud de la ley 83, del 16 de septiembre de 1942, publicada en la Gaceta Oficial numero 5801, del 19 del mismo mes y año. 
Por supuesto, el nombre actual de Guaroa se le puso para honrar al indómito caudillo indígena que llevó ese nombre, y que se suicidó dramáticamente en las serranías del Baoruco antes de caer en manos de los españoles.
“Tras las primeras cargas de los españoles, que sembraron estrago y desconcierto entre los desprevenidos indios, un guerrero hace frente, con ánimo varonil, a la ruda embestida de los agresores. Es Guaroa, quien armado con una fulgurante espada castellana sorprende a todos por su arrojo y pericia y pone en poco tiempo a ocho hombres fuera de combate…”.
“...Desarmado en singular pelea por el capitán Diego Velázquez, al no poder recobrar su espada, sacó el guerrero la daga que llevaba pendiente de la cintura y, después de hacer ademán de herir con ella a Velázquez, se la hundió repentinamente en su propio pecho. ¡Muero libre!, dijo Guaroa. Fueron sus últimas palabras”.

MONTE MAYOR, PINZÓN, PUELLO...

Continuando con el tema de los cambios de nombres, abordamos el caso de la sección “Monte Francés”, del municipio de Juan Santiago, a la que se le puso el nombre de Montemayor (o Monte Mayor), mediante la ley 339, del 24 de julio de 1943, publicada en la Gazeta Oficial numero 5953, del 4 de agosto del mismo año. 
El nuevo nombre honra a don Juan Francisco Montemayor y Cuenca, quien fuera gobernador de Santo Domingo en los tiempos coloniales.
De su lado, la sección Hermanos Pinzón, ubicada en la parte Norte del municipio de Comendador, que antiguamente se llamaba “El Duan”, experimentó un cambio de nombre en virtud de la Ley 339, del 24 de julio de 1943, publicada en la Gaceta Oficial numero 5953, del 4 de agosto del mismo año. 
El cambio se hizo para honrar la memoria de los hermanos Martin Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, quienes acompañaron a Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo.
Mientras que la sección Hermanos Puello, que colinda con Hermanos Pinzón, y que por breve tiempo llegó a llamarse “Elías Piña” por ser el lugar en donde nació el glorioso coronel independentista que se llamó así, experimentó un cambio de nombre mediante ley 361, del 13 de agosto de 1943, publicada en la Gaceta Oficial numero 59 60, del 21 del mismo mes y año. 
El nombre Hermanos Puello honra al general José Joaquín Puello y al coronel Gabino Puello. El primeto es considerado héroe de una célebre batalla librada en La Estrelleta, una histórica sabana ubicada en las inmediaciones de las secciones Olivero y Potro Blanco, mientras que el segundo era jefe militar de Comendador cuando fue abatido el temido coronel haitiano Louis Auguste Brouat.
En tanto que a Reboso, una sección perteneciente al municipio de El Llano, antiguamente se le llamaba “Rebó”, pero ese nombre fue cambiado mediante el decreto 4129, del 26 de enero de 1947, publicado en la Gaceta Oficial numero 6577, del 1 de febrero del mismo año.
Mediante el mismo decreto, el gobierno de Trujillo le cambió el nombre al paraje “Garó”, en el municipio de Comendador, al que le puso Garrobal, en el entendido de que el primero provenía del francés o del idioma criollo (creol) haitiano.
De igual manera, la comunidad de Los Molinos, ubicada en el punto conocido como “El Portón de El Llano”, antiguamente era llamada “Mulén” (Molino en creol), pero ese nombre fue sustituido por el actual, mediante el decreto 4129, del 26 de enero de 1947, publicado en la Gaceta Oficial número 6577, del 1 de febrero del mismo año.

LOS TOPÓNIMOS DE LA DICTADURA

“En los primeros años de la década de 1960, la legislación pugnó por eliminar los topónimos remanentes de la dictadura, logrando su objetivo en todo el territorio”, afirma el investigador Werner Darío Féliz.
De hecho, en 1965, el Triunvirato que gobernaba provisionalmente el país dictó el decreto-ley 704, del 12 de abril, el cual cambió el nombre de la provincia San Rafael por el de La Estrelleta, en recuerdo de la batalla así denominada. 
“La importante decisión en sí, aunque no estuvo previamente expresado en el texto normativo, vino a eliminar el último topónimo alegórico a Trujillo que aún existía en el país”, refiere Werner Darío Feliz, en su libro ya referido.
El cambio de nombre San Rafael por La Estrelleta, operado en 1965, se enmarcó tardíamente en el proceso de destrujillización toponímica. Werner Darío Feliz afirma que ese cambio “no se arraigó en el sentimiento local de los habitantes de las comunidades pertenecientes a ella”.
“El reclamo popular argüía que aunque La Estrelleta es una gesta histórica que llena de gloria las páginas de nuestra historia, no es menos cierto que ese hecho memorable no se enmarca dentro del territorio de la provincia, por lo que era necesario reservarse el nombre para un lugar adecuado y conceder los antiguos topónimos a las comunidades respectivas”, agrega Feliz.
Refiere que el 2 de mayo de 1972, el entonces senador por la provincia La Estrelleta, Florentino Carvajal Suero, sometió un proyecto de ley que recogía el anhelo popular: restituyó el nombre “Comendador” a la ciudad y municipio Elías Piña y bautizó con el nombre Elías Piña a la provincia.
La referida Ley, una de las iniciativas legislativas más importante y de mayor trascendencia que impulsó el veterano legislador Carvajal Suero, fue aprobada el 29 de mayo de 1972 y publicada en la Gaceta Oficial 9268, del 24 de junio de ese mismo año. 

PUELLO

 “La última ley votada por el Congreso Nacional con fines de dominicanización, es la del 13 de agosto de 1943, que consagra con el nombre del general José Joaquín Puello la sección municipal de Elías Piña”, refiere Joaquín Balaguer, en la página 91 de su libro “La isla al revés: Haití y el destino dominicano”.
Sucede, sin embargo, que esa agresiva oleada de nuevos y resonantes nombres castellanos y patrióticos no llegó como resultado del proceso histórico-social de esas comunidades, sino como una imposición del Estado como instancia suprema de poder. Por eso, en algunos casos la gente nunca dejó de usar el nombre tradicional para referirse a su comunidad. 
Es el caso de El Duán, Rebó y Sobacón, nombres que siguen vigentes en el hablar cotidiano de los habitantes de aquella zona.

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