CARRETERA INTERNACIONAL / CARRETERA OFICIAL FRONTERIZA Por: Federico Cabrera

 CARRETERA INTERNACIONAL / CARRETERA OFICIAL FRONTERIZA

Por Federico Cabrera


El 21 de enero de 1929, los entonces presidentes Horacio Vásquez, de República Dominicana, y Louis Borno, de la República de Haití, suscribieron un compromiso institucional que se conoce como “Tratado Fronterizo Dominico-Haitiano”.
Se trata del primer compromiso de esta naturaleza y alcance que lograban los dos países que comparten la isla.
En virtud del referido Tratado Fronterizo, los mandatarios Vásquez y Borno sentaron las bases para trazar la línea fronteriza entre los dos países y ponerle fin a un conflicto que para entonces tenía casi 130 años de existencia.
El documento base de ese Tratado Fronterizo también ordenaba la conformación de una Comisión Binacional de Delimitación de la Frontera, mandato que fue cumplido inmediatamente.
Sin embargo, cuando los comisionados iniciaron los trabajos en el terreno, la delegación haitiana presentó una serie de reclamos que incidentaron el proceso e hicieron que la Comisión Binacional tuviera que suspender sus labores por tiempo indefinido.
Uno de los puntos más conflictivos lo fue, precisamente, el concerniente al trazado de la línea fronteriza entre Pedro Santana (municipio de Elías Piña) y Restauración (municipio de Dajabón).
Trujillo y Vincent
En 1930, el brigadier Rafael Leónidas Trujillo Molina se alzó con el poder en la República Dominicana, y casi de inmediato inició las gestiones pertinentes con su contraparte haitiana para lograr que se completara la delimitación de la frontera entre los dos países que comparten la isla, y de esa manera se le pusiera fin al empuje histórico y sistemático de los haitianos, así como a los conflictos que esta odiosa práctica generaba.
El 18 de octubre de 1933, Trujillo sostuvo sendos encuentros de trabajo con su homólogo de Haití, Stenio Vincent, en las ciudades de Dajabón (dominicana) y Ouanaminthe (haitiana). Allí, los mandatarios “iniciaron conversaciones directas y personales con el objetivo de convenir los medios de poner fin a las dificultades surgidas años atrás con motivo del trazado de la línea determinada como demarcación fronteriza entre las dos repúblicas, de acuerdo con el Tratado Fronterizo del 21 de enero de 1929”.
El referido Tratado Fronterizo del 21 de enero de 1929 estipulaba que la República Dominicana cedería el poblado de La Miel, de 37, 728 hectáreas, a Haití, y que Haití, a su vez, cedería a la República Dominicana el territorio de Mas Gros-Mare, con 7,000 hectáreas.
De igual manera, el Tratado Fronterizo ordenaba la construcción de una "Carretera Internacional" para conectar los municipios de Bánica, provincia Elías Piña, y Restauración, provincia Dajabón. Dicho camino debía ser trazado dejando el valle de La Miel como territorio haitiano.
Nuevos incidentes
En noviembre de 1934, Trujillo y Vincent continuaron las conversaciones de manera directa, para lo cual el mandatario dominicano hizo un extraño viaje a Puerto Príncipe, la capital haitiana, en el marco del cual se llegó a un acuerdo que, en apariencia, dejaba resuelto el impasse y creaba las condiciones para que la Comisión Delimitadora de la Fronteras reanudara inmediatamente sus labores, como en efecto ocurrió.
Sucedió, sin embargo, que pocos días después de reiniciarse los trabajos de trazado de límite, los representantes de Haití elevaron nuevas reclamaciones, a la vez que se negaban tajantemente a atender reclamos de la parte dominicana, por lo que la Comisión se vio forzada a suspender nuevamente el proceso.
La solución definitiva de ese impasse lo fue la firma, el 9 de marzo de 1936, de un Protocolo de Revisión del Tratado de Fronteras Dominico-Haitiano del 21 de enero de 1929, básicamente para satisfacer los abultados reclamos de los haitianos..
Entre otras cosas, el referido Protocolo de Revisión suscrito en marzo de 1936 ordena la construcción de una CARRETERA INTERNACIONAL entre el paso Tilori, en el río Libón, y el paso de Los Cacaos, en el río Artibonito.
Curso de la Carretera Internacional
El Protocolo de Revisión también consigna que EL EJE DE ESA CARRETERA INTERNACIONAL SIRVE DE LÍMITE ENTRE LOS DOS ESTADOS.
“La línea del eje de la Carretera Internacional será considerada como línea de frontera en este sector, y los padrones necesarios de que se hace mención en el Protocolo del 9 de marzo de 1936, serán colocados alternativamente en cada kilómetro y a una distancia de 4 metros del eje de la Carretera”, explica el Protocolo de Revisión.
A seguidas, el Protocolo de Revisión describe el curso exacto que debe seguir la Carretera Internacional que –repito- está ubicada entre el Paso de Los Cacaos, en Pedro Santana, provincia Elías Piña, y el Paso de Tilori, en Villa Anacaona, Restauración, provincia Dajabón.
“De este punto (es decir, del Paso de Tilori), la línea seguirá el eje de una carretera propiedad de los dos Estados, carretera que comenzará en el Paso de Tilori o Madame Luchen, sigue por la orilla derecha del río Libón, pasa por Juan de Paz, de allí cruzando el arroyo Los Algodones, cruza el arroyo La Guárana, sigue la línea derecha de este arroyo, atraviesa por la sabana La Mechera, pasa por Cocoi, sigue las faldas de Las Guáranas, pasa por Hatillo, La Tasajera, La Baría, La Diablesa y Los Carraos hasta El Corte (Le Cour)”.
“A partir de El Corte (Le Cour) la carretera seguirá el camino existente actualmente por una longitud de 1,500 metros hasta Guayacán; de ahí la carretera se construirá paralela al curso del río Artibonito, a una distancia máxima de 800 a 1,000 metros; de ahí, pasando por el cruce de caminos (carrefour) denominado El Fundo Viejo (Croix Vieux Fond) cruzará el arroyo de La Salle, después la corriente denominada Cañada Bonita y seguirá hasta el paso llamado “Los Cacaos”, en donde cruzará el río Artibonito”.
“En ese sitio (Paso de Los Cacaos) se construirá el Puente Internacional del Artibonito.
A partir de dicho Puente Internacional, la línea de frontera seguirá por el eje del río Artibonito hasta frente a la población de Bánica, desde donde continuará siempre por el eje del río Artibonito de acuerdo con la delimitación establecida en el año de 1929”.
Nota importante
Debe quedar bien claro que cuando se habla de “Carretera Internacional”, se está haciendo mención de esa vía especial que está ubicada entre el municipio de Pedro Santana, en la provincia Elías Piña, y el municipio de Restauración, en la provincia Dajabón. Esta carretera conecta las regiones Sur y Norte de la República Dominicana.
De igual manera, debe quedar claro que la otra carretera, la que va bordeando la frontera, pero dentro del territorio dominicano, se llama “Carretera Oficial Fronteriza”, y es propiedad de la República Dominicana, no de los dos países, como sucede con la Carretera Internacional.
Otros detalles importantes
La Carretera Internacional fue construida con un monto de 450 mil dólares, aportados de manera equitativa por los gobiernos de los dos países.
La importante vía de comunicación terrestre fue puesta en servicio el 1 de junio de 1942, y desde entonces ha sido reparada en varias ocasiones, proceso que es realizado de común acuerdo entre la República Dominicana y la República de Haití.
La Carretera Internacional tiene un ancho entre cunetas de 7 metros y una trocha o servidumbre de 60 metros, a razón de 30 metros por cada uno de los dos países que la usufructúan, es decir, la República Dominicana y la República de Haití.
Conforme a lo acordado en el Protocolo de Revisión de 1936, la Carretera Internacional sería pavimentada en una anchura de cinco metros, empleando para ello ya sea piedra picada o grava.
“Sin embargo, la naturaleza del terreno, al hacer la construcción, podrá inducir a los ingenieros constructores a adoptar cualquier otro procedimiento práctico cuya eficacia sea equivalente a la del macadam", indica el mismo Protocolo.
Esa misma ordenanza establece que “Los puentes (sobre el Artibonito y sobre el río Libón) serán del tipo provisional de madera y de una sola vía. En el futuro serán reemplazados por puentes definitivos de acuerdo con los tipos estudiados y proyectados por los ingenieros constructores de los dos gobiernos contratantes”.
Agrega la disposición que “Las corrientes de agua de menor importancia se cruzarán ya sea por medio de alcantarillas de hierro galvanizado, hierro fundido, concreto reforzado o por alcantarillas de mampostería”.
De igual manera, el Protocolo de Revisión de 1936 consigna que “Durante los trabajos de construcción de la Carretera Internacional, los ingenieros constructores someterán a la aprobación de los dos gobiernos de la isla los anteproyectos y los planos de dos puentes definitivos a construir en el Paso de Los Cacaos, en el rio Artibonito, y en el paso Tilorí, en el río Libón”.
“El gobierno de la República de Haití se compromete a contribuir a los gastos arriba mencionados con la suma de 225 mil dólares. El gobierno de la República Dominicana se compromete, así mismo, a contribuir para esos gastos con una suma igual”. Los trabajos fueron iniciados 90 días después de la firma del Protocolo.
El trayecto de la Carretera Internacional está habitado en sus márgenes mayormente por agricultores haitianos que viven de la explotación de pequeños predios agrícolas. Los poblados en que viven esos agricultores haitianos responden a los nombres de Calavacié, El Corte, La Croix, NanToto, La Source y Tilori, todos haitianos.
Del lado dominicano no existe ningún asentamiento humano que pueda ser considerado como tal, sino solo grandes fincas, en su mayoría pertenecientes a personas que viven en lugares distantes.
Lo que sí existe del lado dominicano de la Carretera Internacional son cinco puestos militares, con formidables fortines, desde los cuales se observa y se vigila todo lo que pase por la carretera. Estos puestos militares son los de Villa Anacona, Los Algodones, La Palmita, Sombrero y Los Cacaos.
Otro elemento que llama la atención es que en el lado haitiano de la Carretera Internacional no se observa ningún puesto policial o militar ni de otras entidades estatales que ejerzan funciones de autoridad. Esto quiere decir que en ese trayecto la frontera solo es vigilada formalmente del lado dominicano.
Estado actual de la carretera
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“La Carretera Internacional está transitable sólo para grandes camiones y tractores, debido a que tiene enormes charcos, profundos surcos dejados por las lluvias y gigantescas rocas desprendidas de la parte alta de la cordillera”, observa el periodista e investigador Rudy Germán Pérez, en un trabajo publicado recientemente en el vespertino El Nacional.
El conocido comunicador dominicano observa que hasta hace 20 años, en la margen haitiana de la vía existían apenas menos de 40 viviendas de campesinos haitianos muy pobres que usaban las aguas de los ríos Libón y Artibonito, y los bosques dominicanos para abastecerse de leña, pero esa situación ha variado significativamente.
“A lo largo de los 48 kilómetros de la Carretera Internacional, se pueden ver los pilotillos (bornes) que marcan el territorio de cada nación, pero no establecen diferencia entre las necesidades que sufren los que habitan en las distintas comunidades que se han ido formando con el paso del tiempo”, observa, de su lado, la comunicadora Dayana Acosta, en un reportaje publicado el 25 de febrero del 2013 en el matutino El Día.
“La carretera bordea el imponente macizo de montañas que cubre un territorio accidentado entre centenares de elevaciones, pero por falta de mantenimiento apenas parece un camino vecinal, lleno de piedras y yerbas que a veces obstaculizan el paso”, agrega la comunicadora Dayana Acosta.

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