Otra vía que converge a la cifra de 2.2 millones de haitianos en la RD. Los salarios recibidos como proporción del PIB (5%): por Osvaldo Montalvo Cossío.
Otra vía que converge a la cifra de 2.2 millones de haitianos en la RD. Los salarios recibidos como proporción del PIB (5%):
"Lo que esto significará en el futuro no es difícil de imaginar. Ciudadanos que no se identifican con su organización social y política. Que no sienten su cultura. Que no comparten sus aspiraciones y fantasías. Que no comulgan con su religión. Ciudadanos que odian su país, porque su mentado país no es su país. En un conflicto bélico eventual –de hecho, muy probable- seguirán naturalmente los mandatos de su corazón y su espíritu. Y quemarán su cédula dominicana. Eso lo veremos, como que dos y dos son cuatro.
En la República Dominicana hay actualmente (cursa el año 2022) entre dos y dos millones y medio de haitianos. ¿Son muchos o son pocos? Para empezar, son el 20% de la población (tomamos 2.2 millones como la cifra más probable) y, como dijimos antes en este Ensayo, minorías étnicas –que ya no lo son-, legalmente o en términos prácticos están en capacidad de imponer acciones afirmativas de distinto tipo o restricciones políticas. Como que en las comunidades de mayoría haitiana los funcionarios públicos tengan que ser haitianos.
¿Muchos o pocos? Son muchos, muchísimos –el 20% de la población- que los fusionistas quieren hacer pasar como pocos. El truco, como hemos visto, es denominar “haitianos” únicamente a los “migrantes internacionales”, a los que han nacido en Haití. El resto son “hijos de migrantes”, es decir, “no migrantes”, es decir, dominicanos. Dominicanos “de ascendencia haitiana”, y cuestionar esta clasificación implica caer en la categoría de racista, xenófobo y antihaitiano. Y, por ende, a no tener derecho a la razón, como explicamos antes.
Si los “hijos de migrantes” son hijos de haitianos ilegales, todavía cabe cierta discusión, que se deja pasar para que se pierda en el tiempo. Mientras tanto, se impone al país por distintos y variados medios de presión la imposibilidad de deportar a los ilegales, es decir, que no imponga su propia ley. En esto, también como hemos visto, hay leyes que se promueven y se denuncian. Hay otras de las que no se habla, y marginan al que intente hacerlo. La idea –ya lo dijimos en la primera parte- es que los haitianos ilegales se hagan legales por cualquier fórmula, no importa. Planes de regularización, decretos ad hoc, amnistía. De hecho, ya son legales de facto.
Si los “hijos de migrantes” son hijos de migrantes ilegales de hace tiempo –digamos diez años o más-, que tampoco tienen ellos ni el derecho ni la documentación que los acredita como nacionales, pues resulta un fait accompli, un hecho consumado. A su definición se le puede quitar lo de “padres nacidos en el exterior”. De hecho, se le puede quitar hasta lo de “ascendencia haitiana”. Son simplemente dominicanos, aunque con corazón y alma haitianos.
Lo que esto significará en el futuro no es difícil de imaginar. Ciudadanos que no se identifican con su organización social y política. Que no sienten su cultura. Que no comparten sus aspiraciones y fantasías. Que no comulgan con su religión. Ciudadanos que odian su país, porque su mentado país no es su país. En un conflicto bélico eventual –de hecho, muy probable- seguirán naturalmente los mandatos de su corazón y su espíritu. Y quemarán su cédula dominicana. Eso lo veremos, como que dos y dos son cuatro.
¿Son pocos o son muchos? Son muchos, muchísimos. Más de dos millones de haitianos en la República Dominicana, el 20% de la población. Que los fusionistas quieren hacer pasar como pocos llamando haitianos sólo a los que ellos han contado que nacieron en Haití. El resto lo pasan como dominicanos “de ascendencia haitiana”, o sin calificativos, como simplemente dominicanos. Que no son, por lo que llevamos dicho. Quinientos mil haitianos no explican remesas hacia Haití de más de quinientos millones de dólares al año. De igual forma, quinientos mil haitianos no explican el 5% del PIB.
Cuando los fusionistas quieren enfatizar la supuesta dependencia estructural de la economía dominicana de la mano de obra haitiana plantean que los haitianos “aportan” el 5% del PIB. “Aportar” no es una palabra adecuada pues da a entender un favor, o un regalo. Debe decirse reciben salarios por el equivalente a un 5% del PIB. De nuevo la pregunta: ¿pueden 500 mil personas explicar el 5% del PIB. Pues no. Resulta que si convertimos el 5% del PIB a número de personas ganando el menor del salario mínimo –como toca en el contexto- nos arroja un total de 1.55 millones de personas ocupadas. A las que habrá que añadir la prorrata de los desocupados, los que salieron del mercado y los no activos económicamente pero pertenecientes a ese núcleo poblacional. Con lo que obtenemos de nuevo una cifra superior a los dos millones, 2.06 millones.
Tanto por su peso en el mercado de trabajo (los salarios recibidos), como por su capacidad de remitir divisas hacia su país de origen, se puede afirmar con muy buen grado de confianza que en la República Dominicana viven no menos de dos millones de haitianos. ¿Pocos? ¿El veinte por ciento de la población? "
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