¿Cuántos son los haitianos en el país? Por> Osvaldo Montalvo Cossío 06/12/2022

 ¿Cuántos son los haitianos en el país? Entre 2 y 2.5 millones. La deducción es bastante simple:

"¿Cuántos son? Nos enfrentamos a un problema interesante…. Lo primero, las cifras “oficiales” (extraordinariamente intervenidas por organismos internacionales) no son congruentes en el tiempo. Segundo, tampoco son coherentes en el discurso oficial. Sigue, las mismas cifras oficiales no son consistentes cuando se cruzan con otros indicadores. Finalmente, no parecen ser expresivas de la experiencia cotidiana de la población.
Empecemos por esto último. Hace un tiempo redactamos un artículo (que no se llegó a publicar por descuido del autor) titulado Con los ojos de la cara, secuela del Un Mac Donald´s en Tamayo, referido antes. La tesis es simple: cuando el crecimiento –el bienestar, el progreso- es como dicen las fuentes oficiales –sobre todo, en nuestro particular y atípico caso, el Banco Central-, pues no hay que dar tantas explicaciones. Echar mano de tantas cifras, series, metodologías, desplegados en los periódicos. Si la felicidad es real, se ve en la actitud de la gente. Se siente. Se ve con los ojos de la cara, no hay que imaginársela. En la medida en que más haya que explicarla, que salirla a buscar, menos real. La gente feliz se dedica a disfrutar su felicidad, no a cuantificarla.
Por lo que habrá que rectificar los datos utilizando un Coeficiente de mentira oficial, del que hablamos en aquella ocasión. Algo como que si el Banco Central publica que la inflación fue de un 8.5%, y el Coeficiente de mentira oficial es de un 70%, la inflación real estimada es de 14.45%. Lo más importante, cuando va Ud. al mercado real, el de todos los días, encontrará que los precios, en general, son más altos más cerca del 14.45% que del 8.5% que dice el Banco Central. Las autoridades de turno que digan lo que quieran, lo relevante e importante es el fenómeno real, el que determina el bienestar .
Por supuesto, no es éste el único país –ni es una sola la administración- en que las autoridades tergiversan la información, obviamente, a su conveniencia de ocasión. Ocultan fenómenos, cifras. Cambian otras. Escogen escalas, adaptan metodologías, ofrecen explicaciones fantásticas. Se proclaman héroes de los éxitos y héroes en la resistencia al asalto de las crisis. Lo hacen prácticamente todos los gobiernos .
La Segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes (en lo sucesivo ENI II), realizada en 2017, arroja un total de “inmigrantes” haitianos de 498 mil, en números redondos. Pero, ¿cómo así? Eso no es lo que se con los ojos de la cara, lo que vemos cada día en las calles –sobre todo cuando están despejadas-, en las construcciones, en los hospitales, en las escuelas. En el campo, en la República Dominicana hay poblados enteros –que pueden albergar cada uno 50, 60 mil personas- que son de puros haitianos.
Pero hay truco: la ENI denomina “Población de origen extranjero” a la suma de los “Inmigrantes internacionales”: aquellas personas que residen habitualmente en un país que no es su país de nacimiento, y los “Descendientes de padres nacidos en el extranjero”. Los que vinieron y se quedaron –legal o ilegalmente, no importa-, y los hijos de los que vinieron y se quedaron –sean o no dominicanos-. “Inmigrantes” sólo son el primer grupo. El segundo grupo, los “Descendientes de padres nacidos en el extranjero” son, lógicamente, “No inmigrantes”, vale decir y en sentido práctico, dominicanos.
Si un “inmigrante internacional” se encuentra ilegalmente en el país se suma en la Población total en igual estatus que la Población nativa (entre los que se incluyen los extranjeros nacionalizados) y que la Población de origen extranjero residente legal.
Por lo que habría que hacer una segunda gran división –de crucial importancia- para distinguir dentro de la Población de origen extranjero a la Población residente legal y a la Población extranjera ilegal, hayan o no nacido en el país, por lo que explicamos en extenso en la primera parte de este trabajo: no todos los nacidos en territorio dominicano son constitucionalmente nacionales del país. Y así llegar a una cifra fundamental: la Población dominicana.
Obviamente, una encuesta tan tendenciosa como ésta, que busca justamente enmascarar la habitual ilegalidad de los haitianos en el país, no le interesa llegar a este número básico.
Si sumamos los migrantes haitianos y los hijos de los migrantes haitianos, llegamos a la cifra de 497,825 + 253,255 = 751,080, bastante distinta de la anterior. De lo que se trataba, obviamente, era de nacionalizar de oficio a los nacidos en el territorio nacional. Aplicar a la fuerza el ius solis –por encima de la Constitución y las leyes vigentes del país-, que no los hace, naturalmente, de alma dominicana. De manera que, según la ENI II, el número de haitianos de corazón en el país es de 751,080, cifra a la que no hemos aplicado el referido Coeficiente de mentira.
Veamos ahora el primer punto. Según la ENI II, el crecimiento de los inmigrantes nacidos en Haití ha aumentado entre 2017 y 2012 (ENI I) a una tasa anual promedio de 1.67%. Eso no se lo cree ni el lector más despistado, ni siquiera los redactores del informe. Haití ha estado expulsando población a borbotones desde hace más de veinte años, y con mayor impulso en los años recientes. La misma ONU consigna que en 1990 el 7.45% de los haitianos había emigrado de su país. En 2019, la cifra era de 14.08%. La misma ONU consigna que el 38.32% de esa emigración se dirigió hacia la República Dominicana (el 57.52% hacia los Estados Unidos, y apenas el 4.16% al resto del mundo)
Un nuevo fenómeno –aunque en forma embrionaria- se aprecia en entre los datos normalizados de la ENI II: la suplantación poblacional desde adentro, lo que se ha llamado la invasión del vientre, o del útero: hacer que los migrantes lleguen al país huésped a parir o, ya instalados –legal o ilegalmente- se dediquen a parir. A multiplicarse a una velocidad mucho mayor que la población nativa. El efecto en el tiempo no es difícil de deducir, los migrantes se van sobreponiendo sistemáticamente sobre los nacionales. Niños nacidos en el país, aun legalmente no resulten nacionales, eventualmente lo serán de jure. De nuevo, se llenará el país de dominicanos con corazón haitiano. ¿Es esto un dominicano?
Pues bien, según la ENI II (referida a la ENI I), en el total de la Población de origen haitiano, los Descendientes de padres haitianos (en contraste con los Inmigrantes nacidos en Haití) aumentó del 31.42% a 33.72% en cinco años. La invasión viene de fuera, pero se reproduce adentro.
La normalización de los escenarios no impide que algunos fenómenos destellen:
“En la investigación se indagó sobre la condición de alfabetismo de la población de origen extranjero de 5 años y más… De acuerdo con los resultados estimados, un 75.4% sabe leer y escribir, mientras que un 24.5% no sabe ni leer ni escribir. Al desagregar las cifras por país de nacimiento, es en el grupo de nacidos en Haití donde se registró la mayor población que no sabe leer ni escribir, el 27.7%, situación contraria al grupo de nacidos en otros países en el que las personas que no saben leer ni escribir representan apenas el 1.9%. (ENI II, p. 176)
Del 27.7% al 1.9% hay una gran distancia. Veamos otro dato curioso. Como la palabra ilegal, la palabra vudú no se menciona en todo el ENI II. Según éste, el 35.5% de los Migrantes nacidos en Haití profesa la religión… católica. 17.3% son Adventistas y 31.8% no tienen ninguna. Y el vudú, ¿por dónde anda?
Sobre la legalidad migratoria de la “Población de origen extranjero”, la ENI II encuentra que el 93.7% de los migrantes nacidos en Haití tienen Acta de nacimiento de su país. Es decir, prácticamente todos los haitianos que han emigrado a la República Dominicana han venido con su Acta de nacimiento, de un país donde es consenso entre los mismos haitianos que hasta un 25% de su población no tiene documento de identidad. Según la ENI II, es la crema ciudadana de Haití la que ha emigrado a la República Dominicana.
Igual dice que el 30.6% de los emigrantes haitianos tiene Carnet de regularización para extranjeros. Pero, obviamente, no se refiere al restante 69.4% que lógicamente resulta ilegal, según las mismas cifras de la ENI II.
Veamos ahora el asunto de las remesas. Según la ENI II, el 47.5% de los Migrantes nacidos en Haití envía remesas hacia este país (hacia Haití), y sólo el 4.6% de los Descendientes nacidos en República Dominicana lo hace. El valor anual promedio es de US$150.34 para los primeros, y de US$129.05 para los segundos .
Es patente –además de natural, normal- el Efecto de desarraigo: los migrantes de primera generación conservan lazos de solidaridad con su país de origen, que no tienen los nacidos en el país huésped. Naturalmente, este lazo se irá haciendo más tenue en el tiempo, con las sucesivas generaciones. Llegados a un punto, se perderá por completo.
Convirtiendo las proporciones a números absolutos, tenemos que 236,467 haitianos de nacimiento envían remesas a Haití, y apenas 11,650 hijos de estos hacen lo propio. Ahora, si multiplicamos estos números por los valores promedio, tenemos que los migrantes Nacidos en Haití remiten a este país US$35.56 millones al año, y sus hijos US$1.50, para un total de US$37.05 millones anuales. Una cifra no muy elevada. Esto según la ENI II.
Hay otras versiones:
“En 2017 entraron en Haití remesas por valor de 2,459 millones de dólares, 100.3 millones de dólares más que en 2016… Las remesas recibidas representan el 16.35% de su PIB, una cantidad muy significativa para su economía, lo que sitúa a Haití entre las naciones con mayor porcentaje de remesas recibidas respecto a su PIB.”
Del primer valor, US$ 565.7 millones, es decir, el 23.01% procede de la República Dominicana. Si vinculamos este valor con los 491,013 migrantes haitianos que dice la ONU (promotor clave del Proyecto de Fusión) residen en la República Dominicana en 2019, la remesa mensual promedio asciende a US$96.01, cien dólares mensuales promedio, digamos, un número fácil de recordar.
Pero no puede ser. Lo primero, como ya revisamos, no todos los migrantes –nacidos o no en el país- remesan a su país de origen. Lo segundo, los migrantes haitianos se encuentran en el nivel inferior de ingreso –correspondiente a los trabajos de menor calificación-. Por necesidad, las remesas resultan una forma de excedente por encima de la sobrevivencia, por lo que no podrán ser muy elevadas. Decir un 10% del salario mínimo es ya una proporción apreciable.
Por lo que 500 mil migrantes haitianos no pueden explicar, lógicamente, remesas por un valor de casi US$600 millones:
“Estas cifras, extrapoladas a una población haitiana total, también conjetural, de un millón de personas en suelo dominicano, arroja como resultado que los haitianos envían en promedio unos 77 millones de dólares mensuales a sus hogares del otro lado de la frontera. Esto lleva a la respetable cantidad de 924 millones de dólares por año.”
Más de US$900 millones al año no parece realista, el consenso anda por los US$527 millones en 2021 . Digamos US$525 millones, para utilizar un número fácil de recordar.
Dice la ENI II que en 2017 el ingreso mensual promedio de los Migrantes nacidos en Haití es de RD$14,092, y el de los hijos nacidos en el país, de RD$17,600. Lo que debe sorprender sobre manera puesto que el salario mínimo promedio nacional ascendió ese año a RD$11,800. Es decir, los migrantes haitianos de la ENI II ganan, en promedio, un 19.42%, un 20%, digamos, por encima del salario mínimo.
Como vamos viendo, la normalización que hacen las ENI I y II del migrante haitiano es la siguiente: se trata de un individuo fundamentalmente alfabetizado, documentado en su origen, aunque ilegal en la República Dominicana. Es cristiano, gana por encima del salario mínimo y remesa hacia Haití una proporción apreciable (hasta un tercio) de su salario. Literalmente, un migrante (ilegal) modelo.
Fuera de estos diseños por encargo, si partimos del salario mínimo en 2017 –RD$14 mil, digamos-, planteemos que el migrante promedio pueda remesar el 15% de éste, RD$2,100 mensuales, que hacen al año RD$25,200, en dólares (a una tasa de RD$47.53 = US$1.00) US$530.19 al año, US$44.18 mensuales. Una cifra que hace todo el sentido del mundo, teniendo en cuenta la capacidad de generación de ingreso del migrante haitiano.
La pregunta es, ahora, bien simple: ¿cuántos migrantes de a US$530.19 al año hacen falta para llegar a un total de US$527 millones? Los números convergen: hacen falta 993,983 migrantes. Pero, recordemos que, según la ENI II, aquí están fuera el 52.5% de los migrantes nacidos en Haití y el 95% de los hijos de estos migrantes. Es decir, faltan otros 994 mil migrantes que no remesan y, por simple proporción, otros 300 mil hijos de padres nacidos en Haití. Es decir, en la República Dominicana hay entre 2 y 2.5 millones de migrantes haitianos. Otra cifra que hace todo el sentido del mundo mirando la invasión con los ojos de la cara."

Comentarios