El Gran Robo. Por Osvaldo Montalvo Cossío. 2017.

El Gran Robo.
Dedicado muy especialmente a mis amigos (poor them) que viven de defender (ni tan veladamente) los intereses del imperio americano.
Lo puse el otro día en un artículo, aunque tengo que reconocer que en la jerga de economistas. Buscaba provocar, pero no tuvo ningún eco, ni siquiera por puro dilentantismo intelectual. A ver cómo se dice ahora, en cristiano.
Precio de producción es el precio al que se vende una mercancía calculado como la suma de su costo y una ganancia, calculada ésta a su vez como proporción de su costo. Un ejemplo simple: digamos que vendemos pastelitos. Un pastelito nos cuesta hacerlo (harina, sal, azúcar, gas, empleados,…) $8. Este es el costo de producción. Nuestra tasa de ganancia será de 25%. De manera que si sumamos el costo: $8 a una ganancia de $2 (resultado de multiplicar 25% x $8, el costo), obtenemos $10, el precio de producción. Simple. Es decir: $10 (el precio de producción) = $8 (el costo de producción) + $2 (la ganancia competitiva, 25% del costo)
El precio de mercado –EN CONDICIONES COMPETITIVAS- oscila alrededor del precio de producción. Si hay muchas fiestas por ser navidad (digamos) la demanda de pastelitos aumenta, por lo que en vez de a $10, los podremos vender a $11. En principio, el costo de producción sigue siendo el mismo: $8, de manera que ahora obtenemos ganancia de $3, que podemos dividir en ganancia habitual: $2, más ganancia “navideña”: $1.
El precio de mercado no puede ser inferior mucho tiempo al precio de producción puesto que el oferente se movería de giro (en vez de pastelitos se metería a vender comida del día) o simplemente cerraría. Tampoco puede ser superior al precio de producción puesto que atraería nueva oferta, con lo que los precios bajarían. Siempre alrededor pero, irónicamente, nunca iguales, el precio de mercado orbita alrededor del precio de producción A MENOS QUE SE RESTRINJAN LAS CONDICIONES COMPETITIVAS.
En el caso de un monopolio, la ganancia también tiene dos componentes: la ganancia de competencia + la sobre ganancia monopólica. Esta última no emerge de las oscilaciones del mercado –cambios estacionales o aleatorios en la oferta o la demanda- sino al control que el monopolio ejerce en la oferta (y muchas veces en la demanda). Si fuéramos monopolio en la oferta de pastelitos, los podríamos vender a $20, digamos. De estos $20, $2 son la ganancia competitiva y $18 la sobre ganancia monopólica.
Qué tanto puede un monopolio aumentar el precio es todo un tema que no voy a abordar aquí. De igual manera, cómo se forman –que no es espontáneamente- los monopolios. Los monopolios son literalmente una conspiración para explotar a los consumidores.
Ahora otro tema: ¿es la sobre ganancia monopólica simplemente injusta o es criminal? Todo depende de cómo se mire el asunto. Los defensores de los monopolios dirán que los consumidores siempre tienen la opción de no comprar el producto (lo que no siempre es cierto, por ejemplo con el agua). Alegarán la libertad de empresa (aunque hagan de todo para que otros no entran a SU mercado) y preferencias. Desde otro ángulo, sin embargo, se puede ver cómo se mueve la “raya de la ley” para hacer que la estructura de un monopolio sea legal aún cuando socave las libertades e intereses del resto de la sociedad. Por eso Constituciones y leyes hacen a los monopolios ilegales, aunque hay mil maneras de enmascarar un monopolio entre varias caras de pseudo competencia (teniendo varias marcas, por ejemplo). Aún así, cuando tenemos que pagar $20 por un pastelito, la expresión que sube a nuestros labios no es ¡qué injusto! Lo que decimos es: ¡coño, qué robo!
Hasta aquí llego. Ahora que expliquen mis amigos progres la diferencia entre robo y corrupción.

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