Abril y Mayo 2015 por Movimiento Patria Duartiana.

En los meses de abril y mayo del 2015 sucedió una cadena de incendios por todo el país. Muy alarmadas, algunas organizaciones patrióticas nos dirigimos a las autoridades y a la sociedad en general. Éste fue el comunicado que publicamos, que parecería escrito hoy:

COMUNICADO

Sobrecogidas por la magnitud y recurrencia de los incendios que se han producido en diversas zonas de  la geografía nacional, las agrupaciones cívicas representadas en este documento hacemos un enfático llamado al Superior Gobierno, y muy especialmente al Presidente de la República, Danilo Medina, para que ordene que se profundicen las investigaciones de los hechos, poniendo en evidencia las  causas y cadena de complicidades en tan nefasto desastre ambiental.
Los movimientos Patria Duartiana e Intelectuales por la República Dominicana  realizamos esta demanda, movidos por la honda preocupación que se ha generalizado en la población, ante las proporciones devastadoras  de los siniestros en Los Haitises, las provincias de La Vega, Dajabón, en Juan Dolio y otras demarcaciones del territorio nacional, y la insuficiencia de informaciones detalladas.
Hasta el momento las autoridades de los ministerios de Medio Ambiente, Interior y Policía y la Procuraduría General de la República, han sometido a la acción de la justicia algunos de los presuntos responsables, dominicanos y extranjeros, iniciativa que apoyamos en el entendido de que es el preámbulo de una  investigación más exhaustiva y profunda.
La presente situación constituye una tragedia para la nación dominicana, y su impacto ameritaría la declaración del estado de emergencia de las zonas afectadas. De hecho, las peores consecuencias serán perceptibles con el paso del tiempo y afectarían a todo el país, que se verá abocado a un proceso de deterioro ambiental más drástico y acelerado a partir de ahora.
Sin embargo, la presente coyuntura ofrece como elemento positivo la oportunidad de reflexionar en torno al rumbo de la sociedad y del Gobierno, de cara al manejo de nuestros recursos naturales.

En algunos casos surgen serios cuestionamientos en torno al desempeño de los organismos competentes, pues la respuesta de las autoridades locales y nacionales fue tardía y lenta, de acuerdo a las versiones de las comunidades vecinas, lo que pudo incidir en que los fuegos tuvieran mayor expansión.

Esto pone de manifiesto la casi inexistente gestión de riesgo del gobierno en el tema ambiental y nos obliga a preguntarnos: ¿para qué tenemos un Ministerio de Medio Ambiente? ¿Cuáles son las prioridades de nuestras autoridades, que todos los años incrementan el Presupuesto Nacional, sin hacer las necesarias inversiones para fortalecer la seguridad del país? ¿Cómo justificar la penosa situación de nuestros organismos de socorro, sin pertrechos, ni equipos, ni el personal suficiente que garantice una labor eficaz?

Son frecuentes las denuncias de que en los últimos años se ha incrementado la tala  ilegal de árboles y la ocurrencia de incendios forestales, al tiempo que se observa la masiva instalación de hornos para hacer carbón en muchos  puntos de la frontera y de la Cordillera Central, e inclusive en zonas bajas.

Muchas de las áreas afectadas por el pillaje pertenecen a reservas forestales y zonas protegidas. Estas actividades depredadoras son particularmente nocivas en temporadas de sequía, como la que actualmente hemos padecido.

Esto ocurre bajo la mirada indiferente o cómplice de las autoridades civiles y militares destinadas al control y defensa de nuestros recursos medio ambientales. También se ha hecho la denuncia de que el Ministerio de Medio Ambiente en algunos casos otorga permisos indiscriminados o antojadizos.

Para nadie es un secreto que hay dos razones para tan criminales prácticas, la primera de las cuales es saciar los voraces mercados ilegales del carbón y el tráfico de especies madereras para diversos usos, como el árbol del guaconejo, empleado en la industria de la perfumería. Tan valiosos cargamentos tienen al vecino Haití como principal  punto de destino, y hay una larga cadena de nacionales de ambos países involucrados.

La segunda razón es la práctica del conuquismo, realizada de manera furtiva y brutal, con severas consecuencias para la conservación del medio ambiente en zonas frágiles. Pero surge una tercera, que explicaría la deforestación, y es el conocido interés de sectores vinculados a la minería, en vastas zonas protegidas del país.

En la presente situación, hubo denuncias de que la Falconbridge habría estado tras los acontecimientos en Loma Miranda. En ese contexto hubo forcejeos entre los miembros del Ejército y la Policia Nacional y los voluntarios que intentaron ayudar a sofocar las llamas, luego de que los lugareños denunciaran que la minera estaba movilizando maquinarias pesadas en esa importante elevación.
Parecería que el país se encuentra en un gran peligro de perder los tesoros que le han legado la naturaleza y su gloriosa historia, así como el bienestar de su población. Esto lo afirmamos motivados no sólo por los citados incendios, sino por la brutal intervención en la Ciudad Colonial, donde ha colapsado un importante edificio, y por la inacción del Gobierno ante el aviso de la Organización de Naciones Unidas, en torno al recrudecimiento del cólera en el vecino Haití. Ante tal panorama no nos queda más que elevar nuestra voz de alerta y protesta.
Entonces nos preguntamos: detrás de tantas tragedias y desafueros ¿existe algún poder oscuro que apuesta por nuestra aniquilación? ¿Estamos acaso ante acciones terroristas, bajo ataques disfrazados de accidentes, o designios de la naturaleza? ¿Quién se beneficia de nuestra derrota como proyecto colectivo?

El gobierno es el responsable de dar una respuesta plausible a la población, so pena de parecer débil, ineficiente, indiferente, o en el peor de los casos, cómplice de la desgracia que se cierne sobre los dominicanos.
La sociedad dominicana necesita saber con certeza cuáles son los peligros que asechan su existencia como nación, y es deber del gobierno enfrentar los elementos que atentan contra la permanencia de la más vieja comunidad de América.
Reclamamos, por tanto, que se establezcan responsabilidades sin espacios para la impunidad; que se rompa la cadena de complicidades que ha hecho posible el agravamiento de tan funestos delitos contra el presente y el futuro de la nación dominicana.
Exigimos una actitud vigilante y proactiva en la prevención y afrontamiento de los desastres, ya por causas naturales o humanas; que se determinen las dimensiones de los daños y se apliquen los correctivos y sanciones correspondientes de la manera más contundente y eficaz, para evitar que se repitan estos episodios, al tiempo de subsanar el impacto negativo de los que ya sucedieron.
Resulta, por ende, indispensable que el gobierno estudie y mejore su gestión de riesgo; que ponga en marcha estrategias responsables que garanticen la seguridad y conservación del territorio nacional y de la sociedad en su conjunto.

Desde ahora se impone la necesidad de que se controlen, se  persigan, e inclusive, que se paralicen de manera drástica si es preciso,  los negocios basados en actividades lesivas al medio ambiente, legales o ilegales, especialmente en las cabeceras de los ríos y zonas frágiles.

Por último, hacemos un llamado al pueblo dominicano a sumarse de manera pacífica pero contundente a nuestros reclamos, ya que nuestra intención es fomentar y apoyar las acciones que fortalezcan el desarrollo nacional, la unidad de la sociedad dominicana y la recuperación del país de una de las mayores crisis que nos han agredido como nación.

¡Viva la República Dominicana!

Dios, Patria y Libertad

Movimiento Intelectuales por la RD

Movimiento Patria Duartiana

Santo Domingo, D.N.
12 de mayo, 2015

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