Salvador Cucurullo (1872–1926)Por Rufino Martínez

10 de Septiembre de 2021 
MIS ARCHIVOS SOBRE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS

Salvador Cucurullo  (1872–1926)
Por Rufino Martínez

Nació en Santo Domenica Talao, Italia. A la edad de quince años emigró a Venezuela, de donde llegó a la ciudad de Santiago el año 1896 por la vía de Haití, como negociante en determinada clase de artículos para caballeros. 

Pronto se encariñó con el medi cosa corriente en los extranjeros establecidos allí temporalmente, y se quedó de manera definitiva. Se dio cuenta de la necesidad de profesores en la Instrucción Pública. y aprovechando la buena educación fundamental que poseía, no exenta del matiz de humanidades como se da en Europa se puso al servicio de esa actividad, en la que buscaba realizar una aspiración íntima sugerídale posiblemente por la vida sin trabas respirada en América. Su gran fuerza de voluntad y disciplina le convirtió en un apreciable valor en la esfera escolar. Y refugiado con la mayor devoción en la enseñanza única tarea que en nuestro ambiente social permitía el mantenerse en regular y metódico movimiento intelectual, aparte de ser ella un certero recurso para modelarse el individuo a sí mismo alcanzó una extensa ilustración de benéfico alcance colectivo por haber estado al servicio de la modelación de almas juveniles en Santiago.

Por ello mereció la autoridad de maestro queridísimo como no lo ha sido otro en aquella sociedad, respetado y admirado por su saber que muchos discípulos cantaron rayando en lo hiperbólico. Fue el Director y algo más que eso, como el alma de la Escuela de Bachilleres establecida en Santiago por los primeros años del siglo. Ese establecimiento con la Normal, que también comenzó entonces a funcionar, hizo de aquella sociedad el más activo centro de estudios secundarios en la República que eran entonces y lo siguieron siendo hasta la implantación de las radicales reformas hechas por disposición del Gobierno Militar Norteamericano el 1917, de una amplitud adecuada a ese plano de conocimientos. Laboraba con amor un buen número de profesores competentes y dotados de la personalidad conveniente en los de esa profesión. De todo el Cibao acudían allí como estudiantes libres o inscritos jóvenes movidos por aspiraciones intelectualices. Pero lo más resaltante y prometedor estaba representado por el grupo de mozos santiagueros, generación que comenzó a despuntar por el año 10 tan enamorados de la cultura como anhelosos de triunfar en ese campo, con relación a las letras. De ellos se fijan en el recuerdo: Rafael Reynoso. Pericles Franco. Rafael Estrella Ureña. Juan Ovidio Paulino, Armando Álvarez Andrade. Pablo Paulino, Onésimo Jiménez. Manuel Alexis Liz Estévez, Emilio Santelises. Federico Álvarez.

 El grupo no dio, sin embargo cuanto debía y podía no por una actitud consciente suya, sino porque no se le impuso como fórmula de enseñanza la comprensión del proceso a que tiene que someterse el espíritu para alcanzar la plenitud de vigor y desarrollo sin la cual no es posible sobreponerse a los obstáculos y desalientos propios de ese camino mirado en un principio con el cándido optimismo de un logro  fácil: lo que luego ocasiona el desvanecimiento prematuro de los ideales. Quienes disfrutaban de autoridad como mentores. Don Salvador Cucurullo el primero no procedían conforme a lo reclamado por ese fenómeno.  

Acaso ellos mismos no lo percibían con un claro entendimiento de su alcance futuro. Y cuando la sociedad conceptuaba intelectuales y aplaudía a bachilleres y maestros normales, que no eran otra cosa que iniciados en la cultura, por sus producciones, a lo sumo reveladoras de aptitudes prometedoras los mentores mostraban la satisfacción de haber triunfado en su aporte a la colectividad.

Y en cada diplomado se creían tener un intelectual al que se le podía exigir frutos en sazón imaginando que no era más que cuestión de ponerse, como se dice familiarmente hablando. Respecto a la verdadera cultura en sus variadas ramificaciones, aquella ilusión tuvo una segunda etapa cuando el estudiante se hizo profesional. Entonces se le tuvo por un valor definitivo. ue quien se podía esperar o reclamar todas las manifestaciones superiores del espíritu.

Para lo que es la cultura.la cual es armonizable con todas las profesiones, las mejores prendas mentales de aquella generación asomaron sin rebasar los límites de preciosos brotes. Fue por el primero y segundo decenio del presente siglo. Cucurullo tenía más memoria que talento un memorión; lo que, al facilitarle la adquisición de conocimientos enciclopédicos, buenos para satisfacer la curiosidad de discípulos y contertulios en los centros recreativos, influyó principalmente en el concepto tenido por la sociedad respecto a la medida de su intelecto.

Su vocación preponderante fueron las Matemáticas; en ellas preparaba estudiantes universitarios como concepto nacídole de la actividad de maestro, juzgaba la calidad intelectual de los espíritus pareciéndole que la amplitud de la vida, capaz de remover cuantiosas energías aletargadas se ajustaba al círculo transitorio de las aulas. Quien no dio pruebas brillantes en exámenes o no tuvo record de estudiante sobresaliente le sugería la creencia de no ser bastante apto para destacarse en el mundo de la cultura.   

Bajo de estatura, medio corpulento: exageración en el aseo personal correspondida con la vestimenta impecable. Paso medido, como de quien busca el bien parecer, voz de bajo, timbre, con tonalidad de la lengua italiana que no le fue posible suplantar o ahogar enteramente. Moralidad recta y diáfana. Gustaba de la vida de salón en la que prefería el esparcimiento del baile. Ídolo de todo Santiago tuvo el placer de oírse elogiar en todos los tonos. Solterón inatrapable aunque en Mao se vio en un tris de ser atado: no quiso hacer uso del privilegio de escoger compañera en el más selecto ambiente social de Santiago. No arriesgó nunca su autoridad moral pues ninguna circunstancia fue poderosa para sacarle del más estricto comedimiento y controlada discreción. Eso de entusiasmarse y darle suelta a las pasiones se lo dejó a los nativos. Considerado así parecía un espectador que conoce su papel.  

Por fortuna y sea ello en honra suya, amaba por sobre todas las exterioridades de la frivolidad, la cultura y en tal aspecto era en Santiago, como Augusto Franco Bidó un entusiasta vigilante y estimulador de las manifestaciones de cosas intelectuales. (Sic)

Fuente: Diccionario Biográfico Dominicano-1821-1930 / Colección Historia y Sociedad No. 5 / Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Santo Domingo, República Dominicana 1971. Págs. 132-133.

Foto: Fuente externa

Nota individual 
Salvador Cucurullo 

Nacido el 22 de enero de 1872 - Santa Domenica DE Talao, Cosenza, Calabria, Italia
Fallecido el 1 de diciembre de 1926 - Santiago, Rep. Dom, 54 años

Tenía 15 años cuando emigró al continente americano en busca de mejores medios de vida.

Residió en Venezuela en donde realizó estudios de Filosofía y Letras. De ahí pasó al vecino estado haitiano y de éste viajó a Santiago de los Caballeros, como negociante de artículos para caballeros. Fijó su residencia en Santiago y ante la necesidad de profesores en la instrucción pública, se puso al servicio del magisterio. Su adusto carácter y recia disciplina lo hicieron destacarse sobremanera y ganarse el respeto y la admiración de sus alumnos. Impartió docencia como profesor de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas en el Colegio Central, dirigido por Don Manuel de Jesús Peña y Reynoso.

Al decir de Félix Evaristo Mejía, fue el extranjero mas ilustrado que ha venido al país después de Eugenio María de Hostos.

Al transmutarse el antiguo Colegio Central en la Escuela Normal, Cucurullo continuó como profesor en varias ramas del saber.

Al fundarse las escuelas de bachilleres se le confió la dirección de la Escuela de Santiago, demostrando en estas nuevas funciones, capacidad de dirección y creación. Más tarde se le encargó la Intendencia de Enseñanza del Departamento Norte, con asiento principal en esta ciudad. Circunstancias imprevistas lo obligaron a renunciar a este último cargo. El Consejo Nacional de Educación lo benefició con una jubilación. Don Salvador Cucurullo fue un intelectual infatigable, de una gran capacidad, poseía amplios conocimientos en varias ciencias. Su conducta ha sido considerada por los que lo conocieron como intachable. Aquejado de una afección pulmonar falleció en Santiago, ciudad ésta que tiempo antes lo había declarado "HIJO ADOPTIVO" en agradecimiento a los valiosos servicios que en el ramo educativo había prestado. (Sic)  Tomado de: https://gw.geneanet.org 

MIS ARCHIVOS SOBRE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS (2020).  Tiene por finalidad difundir toda la documentación escrita y gráfica que he ido recopilando y archivando durante años sobre mi querida Patria Chica, Santiago de los Caballeros que es muy modesta, en comparación con los más de 500 años de fundada. Esta página está en disposición de recibir para publicar sin ningún interés en particular y dar a conocer el nombre del facilitador, de todas las informaciones que consideren de lugar, sean estas sociales, políticas, artísticas, económicas...porque es mucho lo que falta por dar a conocer a las nuevas generaciones sobre la riqueza que posee el Primer Santiago de América.

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