HISPANIDAD: LA MAYOR GESTA DE LA HUMANIDAD. F.L.Mirones.

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HISPANIDAD: LA MAYOR GESTA DE LA HUMANIDAD.
F.L.Mirones.
En algunas ciudades de Estados Unidos están quitando o vejando las estatuas de Cristóbal Colón, porque dicen que el 12 de octubre de 1492 no hubo un descubrimiento, sino un genocidio. Lo curioso es que las banderas que ondeaban en el Columbus Day eran italianas, porque creen que Colón era de allí, no lo era.
El Día de la Hispanidad debería ser el más celebrado en todo el planeta, pues conmemora la mayor gesta humanitaria de mezcla de razas y culturas que jamás se ha visto. Ese día dos continentes se conocieron y supieron el uno del otro. Ni los vikingos, ni los polinesios, ni los chinos descubrieron nada, porque descubrir significa no solo desembarcar, sino dar a conocer al mundo la nueva tierra y abrir una nueva era. Eso lo hicieron las tres naves españolas enviadas por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, y nadie más.
Ese día acabó para la historia la Edad Media, y ese día también nació el que, durante casi 300 años, fue el mayor Imperio, el más culto, y el que permitió a sus afortunados ciudadanos disfrutar de los mayores avances en cultura, calidad de vida, ciencia, tecnología, obras públicas y, lo más importante, derechos humanos.
Si, porque las llamadas Leyes de Burgos, firmadas por los Reyes Católicos en 1512, y las posteriores Leyes Nuevas de Felipe II en 1542, se consideran el antecedente más antiguo conocido de los Derechos Humanos. ¿Y saben de quién hablaban y a quién protegían?, a los indios de las nuevas tierras recién descubiertas, a los que se prohibía esclavizar bajo pena de muerte para el infractor.
No solo no hubo genocidio, sino que la vida de los aborígenes americanos mejoró en los siguientes 200 años haciéndoles pasar de la Edad de Piedra a la cabeza del planeta.
A menudo se confunde el concepto Conquista, que duró entre 30 y 60 años, según los autores, con el concepto Imperio, que ocupó los restantes 270.
Se habla de la "conquista" como si esta hubiera sido eterna, pero no fue así.
Tras el primer impacto, en el que, como ocurría entonces en todo el mundo, hubo luchas con algunas tribus (ni por asomo todas, ni siquiera la mayoría de ellas), aconteció un período de adaptación mutua, y fue ahí donde las enfermedades de ambos grupos humanos, aislados hasta entonces, hicieron estragos en unos y otros. Los supervivientes, genéticamente inmunizados, comenzaron entonces casi tres siglos caracterizados por algo inaudito antes y después: el mestizaje.
Escriben los cronistas que el atractivo mutuo entre los ojiazules españoles y las bellas y des inhibidas indias fue inmediato, y tengo para mi que todavía existe.
Tras más años juntos de los que llevamos en este momento separados, tras cientos de ciudades, 25 universidades, caminos, escuelas y talleres, monasterios, diccionarios con todas las lenguas indígenas, misiones jesuitas y franciscanas. Cuando todo el continente se hizo a tener vacas, con carne, leche, mantequilla, yogur y cuero. Cerdos, ovejas, burros y caballos que calmaron el déficit brutal de animales grandes para abastecer a las poblaciones de proteínas animales (con el maíz solamente no se puede vivir). Cuando aquellos habitantes aprendieron a cultivar huertos, cuidar las reses, hacer embutidos y dulces árabes, licores, vinos, mermeladas. Escribir latín, español y sus propias lenguas. Cuando habían conocido a un Dios que dice que todos somos sus hijos en igualdad (algo inaudito para las castas de esclavos indígenas). Cuando las tribus tenían sus tierras y familias a salvo y protegidas por la Corona... unos criollos de clase alta decidieron que la independencia les haría más ricos (¿les suena?).
La mayoría de los indígenas lucharon codo con codo con los Realistas contra las independencias. Sabían que pasaría lo que luego ocurrió. Al irse los españoles les quitaron las tierras y los exterminaron en amplios territorios hasta el día de hoy.
Con eso y con todo, 300 años fuimos, JUNTOS, con un sistema de Virreinatos (nunca colonias) y autogobierno nunca visto, la mayor potencia mundial, donde mejor se vivía, como escribieron, entre otros, Erasmus Darwin o el mismísimo Alexander Von Humboldt.
Solo han pasado 200 años desde entonces, 100 menos de los que estuvimos mezclando sangres, brindando y comiendo asados.
Pero la potencia emergente, anglo norteamericana, no estaba dispuesta a que jamás volviéramos a crecer, eso los amenazaba. Y crearon la Leyenda Negra, convertida en mito fundacional hispanoamericano primero, y en arma de la izquierda revolucionaria después. Hacía falta un enemigo, y España era perfecta para ello. Lo lograron.
Hoy, en 2017, los hispanos americanos, engañados desde la escuela, creen que sus hermanos europeos fueron asesinos y saqueadores. Mientras, sus equivalentes de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Tasmania y decenas de países más, no solo mantienen a la Reina de Inglaterra muchos de ellos, sino que se apoyan en la Commonwealth. Ellos no se mezclaron, ellos no dejaron apenas indios que se quejaran: los mataron a casi todos. Muerto el indio se acabó el genocidio.
Ahora, los estadounidenses, que tuvieron mas de 12 presidentes esclavistas, acusan a Don Cristóbal de lo que ellos hicieron cuando ya no había españoles allí.
Pero la HISPANIDAD existe, aunque muchos renieguen de ella. Esos que, con pelo rojo, rubiejo, ojos medio claros y rasgos mestizos, que se apellidan Gómez, Gutiérrez o Pinzón, en perfecto español, dicen: "nada que celebrar",
son los tataranietos de lo que critican.
Seguimos siendo una de las tres primeras culturas del mundo, con el segundo idioma, pero sobre todo, la única cultura multirracial y multicontinental desde su origen. Porque a menudo se olvida que gran parte de Asia y Oceanía, eran parte de nuestro Imperio.
La policía de Nueva York es incapaz de describir a un hispano. Los hay rubios de ojos azules, negros, asiáticos, amerindios y todas las mezclas imaginables.
Pero todos ellos tienen más en común de lo que creen. Sus conceptos de familia y amistad, su sentido del honor, la alegría de sus expresiones y la positividad, esa valentía que ningún otro pueblo iguala, un sentido colorista del arte, la imaginación desbordada y el arrojo, eso es la HISPANIDAD, eso es lo que celebramos el 12 de octubre.
Cualquiera que conozca a un sueco, un alemán o un australiano sabe de lo que hablo, somos distintos.
No solo no hubo genocidio, ni saqueo, ni siquiera colonias, sino que lo que nació fue la mayor comunidad cultural que ahora habita el planeta Tierra. Hay hispanos africanos en Guinea Ecuatorial, hay hispanos en Oceanía y en Asia como en Filipinas, por supuesto en América, pero también en Oriente Medio, donde los judíos sefarditas conservan nuestra cultura.
Solo nos resta un desafío, dejar de hacer caso al cine que hacen los anglosajones exaltándose a sí mismos, y empezar a creérnoslo nosotros.
Somos los más grandes, por eso nos quieren dividir.
¡Feliz Día de la Hispanidad!, tenemos mucho que celebrar.
Un aullido.
Fernando López-Mirones.

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