LAS GENERALIDADES DE ABINADER. Por Robert Cabral. 2015

LAS GENERALIDADES DE ABINADER.

Si, es verdad, a todos los dominicanos, sensatos, racionales, con sentido de la realidad histórica, y con el conocimiento básico de nuestra realidad geopolica regional, pero sobre todo con la convicción de nuestras condiciones limítrofes, nos interesa generar y mantener unas buenas relaciones con Haití. Y por que No? No somos acaso su país vecino, quienes mayor carga migratoria haitiana acogemos, y quienes mayor solidaridad real les ofrecemos?

El potencial Presidente de la República, hace sus análisis sobre Haiti, basados en generalizaciones, y esas generalizaciones las compartimos todos. Esa no es la cuestión. Eso es dar rodeos al problema real, a lo esencial, y lo sabe el, y lo sabe también el mismo Presidente actual de la República.

Que Abinader entienda que esa posición es necesaria y conveniente a los fines de arribar al poder, hacerse "potable", eso es otra cosa.

Pero hay una realidad inocultable, e inevitable, que no puede ser solapada, y es el manejo geopolitico, que se da al tema.
La índole del conflicto puramente de soberanía, frontera, y migración, ha sido internacionalizado, y en ese sentido las Potencias han logrado establecer el ritmo del debate y de las políticas que se implementan. Y en ese sentido los dominicanos, su gobierno, y sus instituciones, hemos estado a la zaga de los acontecimientos, como ha ocurrido en determinados periodos históricos.

Actualmente el poderoso Lobby prohaitiano de Difamación antidominicana, aun en diciembre, porque no tienen tregua, bien dotado económicamente, se mantiene totalmente activo, y agresivo, en todos los Estados Unidos, mediante su red académica interestatal, en una permanente campaña, realmente disparatosa, pero incisiva, calumniosa, y maligna, de propaganda, pero esta vez con un interés especial.

Ellos saben que el Gobierno dominicano, ha cumplido mas allá de lo posible, con sus compromisos y responsabilidades con los migrantes, y extranjeros, como no lo ha hecho ningún otro país, ellos lo saben, pero de lo que se trata ahora, es de mantener una presión pública, e internacional, para lograr frenar al pueblo y al gobierno dominicano, y mantener, sin oposición ni control alguno, las vías abiertas para la continua, y actual penetración, de haitianos al país, lo cual debe rondar sin exageración los 3 millones, ocupando ya barrios marginales mayoritariamente, y obteniendo documentación fraudulenta, ahora bajo declaraciones de hijos de "dominicanos", a los cuales se les están pagando entre 8 y 20 mil pesos, por personas extranjeras, que siempre aparecer " como ayuda humanitaria", en franca y descarada violación de las leyes de registro civil y penal dominicanas.

Mientras este chantaje se mantiene, los haitianos van creando "nuevos descendientes", que igualmente tan pronto pueden empiezan a reivindicar derechos, para que nunca termine el "reclamo" y la reivindicación, como mecanismo de ocupación. Llegara un momento en que no tendrán que reinvindicar, pues podrán decidir en nombre de todos nosotros.

Luis Abinader, sabe perfectamente que el problema a debatir, en esa visión generalizante que expone, incluye, entre otros, aspectos concretos tales como: 1) La población ilegal que ocupa, y se esta asentando diariamente en todo el territorio nacional, donde hay zonas, como Boca Chica, Bavaro, donde los haitianos se están convirtiendo en la mayoría poblacional y controlan la mano de obra informal, turística, la prostitución, el consumo hospitalario, e incluso la ocupación de tierras ilegales del Estado. 2) Esta realidad nada tiene que ver con "cañeros", con "descendientes", ni "regularizados", absolutamente. 3) La violación permanente de la constitución dominicana, y de las leyes, y resoluciones laborales, el 80/20, respecto de la protección de la mano de obra dominicana, donde el mismo Estado es su primer violador. 4) El desorden urbano y la marginalizacion ante la ocupación masiva de nuestras calles y barrios; 5) La fragilidad y vulnerablidad del manejo documental de los haitianos y la "suspendida" política de deportación; 6) La falta de responsabilidad, y compromiso histórico, de visión estratégica del Estado dominicano y sus gobernantes, para afrontar el problema "étnico" que artificiosamente se esta incubando en nuestro país, dejando un grave, e insoluble problema, a nuestras futuras generaciones, para resolver, por lo menos pacíficamente.

Es fácil generalizar, con enunciados, y solgans, sin concreción, para evitar confrontar, ni asumir propuestas concretas.

El problema es que nuestros políticos actuales, todos, tanto los del gobierno como los de la oposición, están jugando con nuestro destino nacional, a la ambición y al poder. "Todo vale", con tal de engancharse en el Estado, o mantenerse en el, como si el problema fuese irremediable. Ellos prefieren un país entregado a las Potencias, un país intervenido por esas potencias, o un país ocupado y fusionado en los hechos, que son los que cuentan, pero gobernado, y manejado a su antojo, por ellos, y seguir manteniendo las meras "formalidades" oficiales, la ritualidad de la vigencia del Estado y sus instituciones, como pura entelequia, que ni siquiera pueden controlar el trafico publico en la capital, mucho menos pueden controlar la frontera, cuando la mayoría de nuestros militares están en las nalgas de una Jeepeeta, o en las puertas de las oficinas publicas,cuidando casas de familias, riferos, y ministros.

Nuestros políticos actuales juegan, demagogicamente, a la conquista del voto "haitiano" como parte de su victoria electoral que buscan ansiosamente. Ninguno se atreve a asumir la agenda dominicana como tal, o a exponer esta realidad que nos da en la cara todos los días, y que ellos, entre sofismas y retoricas, pretende ocultar, y que todos vemos impasibles, y casi irremediablemente resignados.

El problema dominicano, tiene que ver con toda la clase política. El problema haitiano es un problema, y un desafió de todo el país. Y nunca como ahora se había visto unas facciones políticas tan indiferentes al problema nacional con Haití, tan vacilantes, tan ambiciosas, tan ambiguas, y tan irresolutas.

Me gustaría que los asesores de Abinader, que ya están pensando en el reparto de los puestos y Ministerios, lo llevaran cualquier día, a las calles comprendidas entre la 27 de Febrero, Avenida Duarte, Jose Marti, Parque Enrriquillo,y otras zonas aledañas, a ver si el puede descifrar el enigma, y verifique con sus propios ojos como la misma Capital esta siendo salvaje, arrogante, impune, y abusivamente, destrozada, convertida en una maloliente zona de hacinamiento y desorden, y convertida en un Distrito haitiano,con todas sus secuelas. Una verdadera replica de la vida haitiana.

Claro, a Abinader como a todos los demás candidatos, no les va a preocupar mucho, para ellos lo importante es salvar el Poligono Central, porque ahí es, donde ellos viven, donde están sus tiendas, sus supermercados, sus escuelas, y gimnasios, la otra vida, como sucede en Haiti.

A ver como lo justifica, en sus generalidades. Y que solución retorica nos ofrece.

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